
Sol Ortega: #003
BRILLA TU LUZ PARA MÍ
Antes de los grandes escenarios, hubo cabinas pequeñas, horarios irrisorios y sets extensos donde pudo moldear su identidad sin concesiones. Esa etapa —silenciosa, formativa— fue clave: ahí entendió que la técnica es herramienta, pero la narrativa es todo.
Su universo sonoro dialoga con la tradición europea del techno, pero filtrada por una sensibilidad propia. La influencia de escenas como la de Berlín es evidente en la densidad y la construcción atmosférica de sus sets, aunque su impronta nunca es copia: es apropiación y relectura: “Siempre me srivió ser más yo que otra cosa.”
“EN EL DJING, ME DEJO SER UN POCO MÁS LIBRE”
Nacida y críada en Monte Grande, con 32 años, participó en los festivales más importantes del circuito, como Creamfields, Ultra Buenos Aires y Awakenings Festival, donde compartió line up con referentes internacionales del techno contemporáneo, y llevó tambén sus discos a clubes y ciclos como Berghain, Fabric London, Concrete y Boiler Room.
Hace días nomás, Sol volvió a Deseo, en Buenos Aires, y convirtió la noche del sábado 7 de febrero en un hito para la escena electrónica local. Frente a 1500 personas, sostuvo un set all night long de siete horas de techno sin fisuras, combinando vinilos y compacteras, lectura fina de pista y una narrativa que creció con el correr de la madrugada. El cierre extendido, la emoción compartida y la respuesta del público confirmaron una noche consagratoria en la ciudad donde se forjó su trayectoria.
Como muchos artistas de su generación, Sol creció atravesada por una cultura de pistaque en la Argentina dejó de ser marginal para convertirse en fenómeno masivo. Pero su vínculo con la música no nació en el espectáculo, sino en la búsqueda. En la curiosidad por los sonidos oscuros, hipnóticos, industriales. En la fascinación por el techno como lenguaje más que como género, su real fuego sagrado: “La música saca algo dentro de mí”, le confiesa a ROOM.






